Vacío…

Cuando nos sentimos vacíos, intentamos llenarnos con rellenos temporales como la comida, las drogas, el sexo o las compras. ¡O intentamos escapar a otro lugar por completo! ¿Vacío en un matrimonio? Buscamos otro esposo/a. ¿Problemas en un empleo? Encontramos otro.

Pero como sabemos, la elevación temporal se desvanece, lo cual nos deja sintiéndonos agotados, y nuestros problemas nos siguen de un consorte al otro y de un trabajo al otro.

Existe sólo una forma de remover el vacío y esa forma es: Cambiando nosotros mismos.

Cuando somos confrontados con el vacio o con un problema, es el momento de comenzar a preguntarnos las interrogantes como: ¿Qué no he estado dispuesto a hacer para crear la vida que quiero vivir? ¿Dónde soy responsable en esta situación? ¿Qué podría estar haciendo diferente?

El vacío es un obsequio del universo diciéndonos: “¡Despierta! Estás en un camino hacia la destrucción. No estás haciendo el trabajo de cambiarte a ti mismo”.

«Victor Penades»

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