La Esfinge…

LA ESFINGE
En este poema en alejandrino, muy bien escritos y bien equilibrado, Eliphas Lévi le ofrece al lector, a través de la Esfinge, un resumen simbólico de lo que son la Vida y la
Iniciación. Afirma allí nuestra responsabilidad completa frente a nuestros actos y frente a sus consecuencias, y evoca esta Verdad a menudo desconocida que no es Dios quien nos «castiga», pero completamente      «yo» mismo (no se trata, de hecho, de castigos, sino de reequilibrados de las energías mal utilizadas, bajo la influencia de las Leyes Universales).

Quien aspira  a la Sabiduría eterna meditará con fruto sobre este poema iniciático y muy bello.

                          La ciencia fatal.

La Esfinge esta sentada en su roca solitaria, Proponiendo un enigma en toda frente prosternada. Y si el rey futuro cedía al misterio, El monstruo decía: ¡ muere,  no adivinaste en absoluto!

Sí, para el hombre aquí abajo, la vida es un problema, que resuelve el trabajo bajo guadaña de la Muerte. Del futuro para nosotros la fuente está en nosotros mismos. Y si el cetro del mundo  te pertenece..
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¡Sufrir es trabajar, es acabar su tarea!
¡Desgracia al perezoso qué duerme sobre el camino!
El dolor, como un perro, muerde los talones del cobarde Que de un solo día perdido sobrecarga el día siguiente.

Vacilar, es morir; equivocarse, es un crimen
Previsto por la naturaleza y por anticipado expiado.
El ángel mal liberado recae sobre el abismo,
¡Reino y desesperación de Satanás fulminado!
Dios jamás tiene lastima ni de clamores ni lágrimas,
¿ Para consolarnos totalmente nos tiene el futuro?
Es a nosotros quienes de la desgracia forjamos las armas,
¡Es a nosotros a quienes encargó del cuidado de castigarnos!

Para dominar a la muerte, hay que vencer la vida,
Hay que saber morir para revivir inmortal;
Hay que pisotear la naturaleza esclavizada
¡Para convertir al hombre en sabio y la tumba en altar!
De la Esfinge, la última palabra es la hoguera de Alcide, Es el rayo de Edipo y la cruz del Salvador.

Para engañar los esfuerzos de la serpiente deicida,
¡Hace falta al santo amor consagrarse el dolor!

La frente de hombre en la Esfinge, habla de inteligencia, Sus ubres de amor, sus garras de combates;
Sus alas son la confianza en ti, el sueño y la esperanza,
¡Y sus costados de toro el trabajo en la tierra!
Si sabes trabajar, gustar, y defenderte,
Si por necesidades viles no eres encadenado,
Si tu corazón sabe querer y tu espíritu comprender,
¡Rey de Tebas, adiós! ¡Tú he aquí coronado! 

Eliphas Levi

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