Un texto de San Agustin

«CONÓCETE, ACÉPTATE Y SUPÉRATE».
San Agustín

Conseguir el éxito en cualquier cosa que nos propongamos en la vida, me parece imposible si no empezamos por saber quiénes somos, porqué vemos las cosas como las vemos, en qué cosas creemos y porqué creemos en esas cosas y no en otras.

Todo ha de empezar por un trabajo de autoconocimiento, de previa reflexión que nos va a indicar porque creemos ser quienes somos, qué ha hecho que yo sea como soy… en definitiva, se trata de volvernos conscientes de la persona que en verdad somos en ese preciso instante, o mejor dicho, que creemos que somos.  Se trata de despertar.

La mayoría de nosotros anda dormido la mayor parte del tiempo, como autómatas que vamos y venimos, sin saber de verdad a dónde ni para qué, sin pararnos a pensar qué hacemos y para qué lo hacemos, y cuando a veces nos lo planteamos, tan sólo nos conformamos con respuestas que no van más allá de la superficie o apariencia de las cosas.

Somos producto de muchas circunstancias y creencias que empiezan a formarse en la niñez.  En esa etapa de la vida somos como esponjas que todo lo absorben, recibimos cantidad de estímulos tanto positivos como negativos.  Sea como sea, llega un momento en la vida en que tomamos las riendas de nuestro destino y YA NO VALEN EXCUSAS DE ESTÍMULOS PASADOS. No somos autómatas preprogramados o ratones de laboratorio que responden a estímulos previamente enseñados o recibidos.  Somos mucho más!!!!

Nos hemos convertido en expertos en excusas.  Excusas que reafirmen nuestras creencias erróneas de nosotros mismos, para vernos así; como fracasados, infelices, desdichados y condenados a una vida triste y aburrida.  Nos volvemos adictos a sentirnos así porque nos hemos identificado con esos pensamientos que tenemos sobre nosotros mismos.

Si tan sólo nos paráramos a pensar de vez en cuando en el camino y nos miráramos a nosotros mismos con cariño y confianza, empezaríamos a vernos como en verdad sabemos que somos.  Criaturas absolutamente increíbles y maravillosas capaces de cualquier logro. 

Ya no importan las excusas anteriormente vividas, ni los estímulos recibidos en la niñez, ni ésto, o lo otro, ni lo de más allá, ya no sirven más excusas!!!.

Escúchame bien: no te autolimites, no te frenes a ti mismo, no te boicotees, no te culpes, no te maltrates ni te flageles, tan sólo CONÓCETE, ACÉPTATE Y SUPÉRATE!!

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