Sobre el amor…

El amor no siempre se siente como algo fiable porque el amor es potencial puro y presencia pura, y en la presencia pura cada sentimiento e impulso es bienvenido, sin importar lo suave o lo doloroso que sea, sin importar lo inconveniente o lo feroz que resulte.

Así que cuando permites que alguien más te importe y cuando te permites importarle a alguien más sin dejarte gobernar por el temor, tu corazón no tendrá más remedio que romperse en la inmensidad del amor y no serás capaz de controlar los resultados, y es por eso que el ego no puede amar.

Seguro, inseguro. Feliz, triste. Con certeza, sin certeza. Asustado, valiente. Digno, indigno, y todo lo que hay en el medio. Hay demasiada vida ahora tratando de saturarte, y apenas eres capaz de contener todo eso. Estás rebosante de vida, penetrado por la vida, preñado de vida.

Te mintieron con respecto al amor, ya ves, te dijeron que supuestamente debería sentirse siempre bien y confortable y feliz, te dijeron que era algo que alguien más te daría, que era algo que debías ganarte, o merecerte, te dijeron que todo era mariposas en el estómago y ángeles y luz, pero en realidad siempre se trató de ti, desnudo, en carne viva, completamente vivo, destrozado, entero, vulnerable, tembloroso pero real, inhalando un cosmos, exhalando euforia y oscuridad y el dolor y la alegría de la humanidad, y a veces no sabiendo qué diablos estabas haciendo o cómo es que todavía seguías vivo.

Bueno. Respira. Todo se está desarrollando maravillosamente, aquí. El amor no sólo es ganancia, también es pérdida. Los seres amados morirán y se desvanecerán, pero el amor no. Ella, el amor, simplemente hará que te eleves, ya verás, y que caigas otra vez, y hará que te preguntes si serás capaz de elevarte de nuevo. Ella te abrirá y te cerrará y te quebrará y te humillará y se reirá de tus infantiles fantasías acerca del amor.

Pero todo esto es natural, y todo es para ti. Llegarás al punto de partida en poco tiempo, de vuelta a ti mismo, al Origen. Siempre estuviste buscando tu propio Corazón, y su multitud de reflejos.

El amor es aquí. El amor siempre es aquí. En algún punto entre la euforia y la oscuridad ella te encontró. Y justamente el terreno en el que estás parado es bendito, y estás a salvo una vez más.

Así que llora, ríe, tiembla, vomita, duda del suelo; jamás serás abandonado por el Corazón.

«Jeff Foster»

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