La vida…

La vida está llena de momentos para disfrutar y hacerlo es, ciertamente, nuestra responsabilidad.

Te preguntarás… ¿una responsabilidad? ¿Cómo puede ser?

Hay mucha gente que comenta sentirse “sin tiempo de nada”, corriendo detrás de las actividades que consumen las horas cotidianamente. Incluso, algunos me han dicho que se consideran como “un burro de carga” que lo único que hacen es trabajar, llegar tarde a su hogar y levantarse a la mañana siguiente para volver a su empleo. Todos tenemos ocupaciones de las que no podemos deshacernos y que en muchos momentos nos abruman y nos quitan la energía.

Pero si no te ocupas de disfrutar espacios de tu día, te estás perdiendo una de las cosas más valiosas que tienes como ser humano. Si en las últimas 24 ó 48 horas no has sentido cierto placer y solo has estado tapado de obligaciones y tensiones, pues a las claras estás haciendo algo mal.

Esta satisfacción profunda puede tratarse de algo material o espiritual, que tenga o no que ver con tus sentidos (sabor, tacto, olfato, vista, oído). Desde escuchar una canción hasta ver la puesta del sol, saborear algo detenidamente, jugar con tus hijos, tener pensamientos positivos y visualizarlos como reales, una comida en familia, hacer algo que te dé placer o incluso goces más terrenales a los que económicamente tengas acceso, durante el tiempo que puedas (dedicar a esto sólo unos minutos también es beneficioso) – lo importante es que te conectes con esa chispa interna que se enciendo cuando estás relajado y que se traduce en felicidad.

Disfrutar baja el estrés, calma los nervios y nos relaciona con sensaciones de salud y plenitud.

Por eso comencé esta nota expresando que tú eres responsable de disfrutar lo que sea, durante un ratito, cada uno de tus días.

¿Estás dispuesto a hacerlo? ¿Qué has disfrutado durante las últimas 24/48 horas?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *