John Snelling

Una de las principales causas del sufrimiento es la ilusión: nuestra incapacidad, debido a la ceguera sutilmente voluntaria, de ver las cosas como realmente son, y verlas en cambio de una forma distorsionada.

El mundo es en realidad una unidad dinámica y sin fisuras, un único organismo vivo que está constantemente cambiando. Nuestras mentes, sin embargo, troceadas en estáticos pedacitos y trozos separados, que intentamos manipular mental y físicamente.

Una de las creaciones más queridas de la mente es la idea de la persona y, la más cercana a casa, de una persona muy especial que cada uno de nosotros llama ‘yo’: un yo o ego separado e imperecedero.

Está el “yo” – y están todos los demás. Esto significa conflicto – y dolor, porque el “yo” no puede controlar esa insondable inmensidad contra la que se ha establecido. Lo intentará, por supuesto, como una pulga podría enfrentarse contra un elefante, pero es una vana empresa.

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