El arbol de la vida y sus 10 dimensiones.

EL ÁRBOL DE LA VIDA Y SUS 10 DIMENSIONES

¿Qué es el Árbol de la Vida?

Es un mapa de la conciencia. Una meta-fórmula que representa el Ser de Dios, del Universo y del Hombre.

Representa cómo, desde el Ser vacío e Inmanifestado, la Esencia Divina, que es Una e Infinita, emana de sí misma en una serie de pasos la manifestación del Universo, el cual desde nuestra percepción se presenta como múltiple, finito, lleno de cosas y seres.

Conformándose a Sí Mismo, Dios crea y da forma a todo lo que existe: el Universo y el Hombre.

Por eso decimos que el Árbol de la Vida es un símbolo omniabarcante.

Una de las divisiones fundamentales del Árbol de la Vida, es el sistema de las tres columnas.

Las Sefirot siempre actúan en conjuntos de tres. Por supuesto que hay Sefirot que forman pares complementarios polarizados entre sí, pero dos Sefirot laterales siempre se equilibran mediante una tercera en el pilar del medio. Siempre hay un tercer término,  punto central que será la síntesis.

El pilar de la derecha, es llamado Pilar de la Misericordia, de la Fuerza, de la energía del dar. Es el polo positivo. Sus Sefirot son activas. Está formado por Jojmá, Jésed y Nétzaj. Estas tres Sefirot son dadoras, ponen en movimiento, son motivadoras, energéticas.

El pilar de la izquierda, es llamado Pilar de la Severidad, o del Rigor, de la Forma, entendida como fuerza que ha sido organizada, de la energía del recibir. Es el polo negativo. Sus Sefirot son pasivas. Está formado por Bináh, Guevuráh y Hod. Estas tres sefirot son receptoras. Limitan y organizan.

El pilar central, o Pilar del Medio, consiste en Kéter, Tiféret, Yesod, y Maljút. Sus sefirot son sintetizadoras y equilibradoras. El pilar de la fuerza pone en movimiento; el pilar de la forma organiza; en el pilar del medio las cosas simplemente “son”, tienen existencia, identidad.

El Pilar de la Severidad-izquierda representa el “deseo de recibir”. El Pilar de la Misericordia-derecha, representa el “deseo de dar”. El Pilar del Medio-Equilibrio, representa el “deseo de recibir para compartir”.

A su vez estas diez esferas, representan 10 atributos:

El Creador quiso que Su Voluntad limitada se revelara a través de las Sefirot, es decir, a través de “diez atributos espirituales”, son los siguientes:

Kéter-Corona
Jojmáh-Sabiduría
Bináh-Entendimiento
Jésed-Bondad, Misericordia, Amor
Guevuráh-Severidad, Poder, Justicia
Tiferet-Belleza, Compasión, Empatía
Netzaj-Victoria
Hod-Esplendor
Yesod-Fundamento
Máljut-El Reino 

Las Sefirot son revelaciones de la Voluntad Divina. Emanaron del Creador con el propósito de crear el mundo, ellas son parte de Él. A diferencia de la voluntad y de los actos humanos, la acción del Creador no se limita a un solo plano, sino que abarca a toda la realidad.

Las Sefirot son los instrumentos que utiliza el Creador para actuar a través de ellos. Cada una de ellos actúa conforme a las características y cualidades que les fue asignada. Las Sefirot no están separadas del Creador, sino que son la Luz Emanada de Él para servir a la Creación.

Las acciones de los Sefirot son iluminaciones enviadas por el Creador, centelleo de la Luz espiritual que se expande desde su fuente y que toma contacto con las criaturas aunque sin desconectarse de Su origen. Están ligadas unas a otras y obran fusionando sus fuerzas y sus cualidades. Es decir, no funcionan o actúan de forma separada o independiente. El resultado de las Sefirot y la consecuencia de sus actos conforman la realidad en su totalidad.

Las sefirot están presentes en todo el quehacer humano. Son lo que llamamos Dimensiones Energéticas.

La energía es de dos tipos:
1-Midáh – Para el bien, virtuosa
2-Klipot – Para el mal, transgresión

El resultado de las Sefirot y la consecuencia de sus actos conforman la realidad en su totalidad. El ser humano tiene que estar siempre escogiendo entre estas dos posibilidades. Para la Kabaláh el ser humano es un “ser desequilibrado”. Lo negativo proviene del desequilibrio y de los desajustes que esto produce.

Los números del 1 al 10, son las Sefirot, en singular Sefiráh, que proviene de una raíz hebrea que significa numeración, cuenta, y también esfera. Las Sefirot o esferas son, pues, los 10 números primordiales, los 10 arquetipos esenciales de la mente divina, y por tanto, los diez estados básicos del Ser.

Los 22 canales que están representados, en general por las 22 letras hebreas, como expresión de la potencia creadora divina: “Y Dios dijo…”, y expresan la articulación o las relaciones de las esferas entre sí.
Reciben el nombre de canales, porque a través de ellos se vierte la influencia de las esferas; y también son senderos, en el sentido de que, en el trabajo práctico, la conciencia asciende o desciende, se mueve a través de ellos, para acceder a una u otra Sefirá.

Llamados en el Séfer Yetziráh “32 senderos de Sabiduría”, en general se ligan en una serie de significados o correspondencias, como si se tratara de las distintas facetas de un cristal tallado.

Por ejemplo: Nombres Divinos; ciclos temporales (meses, días, estaciones del año); las direcciones del espacio; signos del zodíaco, planetas, elementos; las partes del cuerpo; el ser interno del hombre; su psicología; letras hebreas; cartas del Tarot, etc.

Vamos a hacer un repaso breve de cada uno de los Sefirot que conforman el Árbol de la Vida:

10-Máljut es el Reino la Materia, todo lo que capto con mis sentidos. La Materia es energía densa. Es llamada “Primer disfraz”.
En esta dimensión debemos “santificar la materia”. Para la Kabaláh el Místico es aquel que vive en la realidad de la materia, llevando a cabo su santificación.
Virtud: Humildad

9-Yesod es el ego personal ¿Quién soy?
“Expresar la palabra justa”. El Ego personal (no se debe inflar). También la dimensión sexual del ser humano. La imagen que tengo de mi mismo. Las máscaras de la personalidad.
En defecto es un ego reducido, en exceso será un ego inflado.
Virtud: la verdad.

8-Hod es lenguaje estructurado, mi forma de hablar, tal como hablo yo soy. Refleja cómo me comunico o me relaciono con los otros. Todo lo que puedo decir, hasta donde sé.
Virtud: Sinceridad, honestidad
Defecto: Mentira
Ambos se expresan por la palabra.

7-Netzaj es el lenguaje emocional, el lenguaje corporal sin palabras. Arte, Danza, Música…
Expresa más directamente la realidad interior. Hay una relación entre el lenguaje estructural y emocional, pero son dos tipos de lenguaje diferentes.
Abraham Abulafia afirmaba con respecto a Hod y Netzaj: ¡Toda la realidad, absolutamente toda, es lenguaje!
Virtud: Confianza

6-Tiferet es el Amor, que no tiene que ver con lo personal, ni con los lenguajes, ni con la materia. Son los sentimientos internos en relación con los demás.
Armonía, Belleza, la “reunión de los contrarios”.
Virtud: Compasión – Empatía

5-Guevuráh, la dimensión del “no”. Rigor, Fuerza, Severidad. Su característica es la restricción, los límites. La disciplina es buena, la represión NO.
Porque amamos, decimos NO.
Negativo: Ira
Virtud: Disciplina
Cualquier relación debe tener límites.

4-Jésed la dimensión del “sí”. Misericordia, Amor, Grandeza.
Su característica es la expansión. Es erróneo decir siempre SÍ. Cuando damos en exceso no se valora lo que se da. Hay que restringir para valorar. Valorar lo que tengo y lo que no tengo.
Virtud: Amor

3-Bináh, la inteligencia mental. Clasifica la realidad, discierne, discrimina y comprende. Actúa estructurando el futuro. Lo femenino. Inteligente es el que puede clasificar lo que sabe. Organización mental.
¿Qué proyecto quiero tener para el futuro?
¿Quién es libre? El que ama al otro pero conociendo sus defectos.
Virtud: Alegría

2-Jojmáh, la Inteligencia General. La Sabiduría es todos los conocimientos
que tenemos en todos los niveles, emocionales, intelectuales…
Se llama la “Sabiduría genética” porque es también los conocimientos de los ancestros. Se llama la dimensión “hereditaria”, como resultado de los que fueron nuestros padres. Es la memoria del PASADO. Es el aprendizaje del pasado.
Virtud: Altruismo

1-Kéter, “El proceso Permanente”. El PRESENTE – Equilibrio.
El tiempo nace entre Bináh y Jojmáh. Nunca se está de forma definitiva,  siempre estamos en constante crecimiento.
Llegar a Kéter es no llegar nunca. Cuando tomas conciencia de todo lo que te falta frente al infinito, no sabes “NADA” y  es cuando recibes la Corona.

Siempre hay una realidad por descubrir. Es el proceso de toma de conciencia
de Kéter, es sentir que nunca se ha llegado al final, sino que siempre hay que dar un paso más.
Aquél que cree que ha llegado a Kéter, es precisamente el que se encuentra más lejos de él.

“Cuando la crítica no te altere no quiere decir que has llegado a la meta, sino que te habrás acercado, cuando tanto la crítica como la alabanza no te alteren, no te desequilibren”.

Maricarmen-Rajel Blasco (extracto de una charla de Mario Sabán)
Instructora de Kabaláh  (Portal Hinéni Barcelona-España)

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