Amarte a ti mismo…

¡Cómo puedes pretender amar a los demás si no te amas a ti mismo! ¡Cómo puedes pretender que te amen los demás si no te amas a ti mismo! Amarte a ti mismo no es una condición ególatra… va más allá de tus creencias humanas. Es sentir y aceptar que Dios está en ti… en tu esencia… en todo lo que eres… y Dios es Amor.

Amarte a ti mismo no es mirarte al espejo y agradecer a la Creación por la generosidad de tu belleza física. Es adentrarte en tu interior y apreciar la belleza de Dios… en tus sentimientos… en tus emociones… en tus pensamientos.

Es descubrir la presencia de Dios en ti… tu poder ilimitado… que eres paz… que nada te atemoriza… que nada te preocupa… porque eres omnipresente e ilimitado frente a todo y ante todo. Es descubrir tu sabiduría infinita… creadora. Es aceptar que eres una expresión del amor divino y solo deseas enviar pensamientos de amor a todo lo que existe.

Amarte a ti mismo… es sentir en tu corazón el Amor de Dios desbordando tu esencia e irradiándolo a todo lo que ves o se presente en tu camino. Es vivir cada experiencia de tu vida solo desde el Amor. Amate a ti mismo… y estarás rodeado de Amor… del verdadero Amor, el de Dios… del Universo… el Amor que eres.

Extracto de la segunda parte del libro «Ignacio Rivas y sus Mensajes de Dios»

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