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Los Átomos Físico Permanentes y la continuidad de consciencia

Al tratar sobre el átomo permanente nos estamos introduciendo en un tema que generalmente produce gran interés, sin embargo, aún es muy poco comprendido.

En su aspecto externo esta semilla de Cardo Mariano que veis en la fotografía, es la vestidura de un Deva elemental del reino vegetal, en el extremo superior está la semilla, pero existe algo en su interior sin lo cual no podría desarrollarse ni convertirse en nada parecido a su especie y es el ADN, el código genético de la familia y la especie a que pertenece, sin la cual sería imposible que pudiera desarrollarse, reproducirse, fructificar y convertirse en un Cardo Mariano con todas las características de su especie.

Lo que acabo de comentar, para la mayoría de nosotros que conocemos algo de botánica es bien sabido. Sin embargo, al entrar en los estudios esotéricos nos vamos introduciendo en zonas ocultas que nos revelan realidades desconocidas hasta el momento donde lo invisible se hace visible a nuestros ojos internos y externos y esto es posible porqué hemos iniciado un camino que nos conduce hacia las causas más profundas y en el momento en que estemos preparados para comprender, se nos revelarán.

Cada átomo permanente es un diminuto centro de fuerza que constituye el factor central en cada uno de los cuerpos, poseyendo un gran poder atrayente alrededor del cual se forman las envolturas (o cuerpos) de la Mónada que ha decidido volver a encarnar.

Hay que recordar que el verdadero Hombre es la Mónada Espiritual que precisa del Ángel solar como intermediario y Este a su vez a los vehículos del ser humano para poder manifestarse en el plano más externo y denso.

Este factor central es un átomo compuesto de materia del subplano superior atómico de cada uno de los planos, sirve para distribuir fuerza, conservar las facultades adquiridas y preservar la memoria de la consciencia adquirida en su totalidad desde que se inició como Mónada en el reino mineral, hasta llegar a ser una Mónada humana. Entonces vemos que en la reencarnación actual el alma ha sintetizado en su consciencia todas las experiencias vividas desde el principio de los tiempos en cada uno de los reinos, habiendo llegado en la actualidad a ser una Mónada humana, quedando esta memoria almacenada totalmente en los átomos permanentes.

¿Qué ocurre cuando los átomos permanentes entran en su mayor actividad?

En primer lugar, entran en acción en el proceso de recapitulación que hace de su vida el alma, justo un instante antes de abandonar los cuerpos en el momento de morir.

Cuando el cuerpo etérico se desprende del físico denso el hombre queda inconsciente y al mismo tiempo su corazón deja de latir, pero aunque aparentemente ya no tenga vida, en realidad el Alma todavía no ha abandonado el cuerpo, pues el hilo de la vida aún no ha sido cortado ya que aquella alma debe vivir un proceso de recapitulación de su consciencia de todo lo vivido en aquella encarnación, para que el átomo permanente del cuerpo físico registre las experiencias que afectaron de forma predominante los estados de consciencia de aquel ser.

Al ser cortado el hilo de la vida, el alma humana penetra en el plano astral y allí permanecerá el «tiempo» que le sea necesario, aunque en este plano el tiempo no lo podemos medir desde nuestra percepción física mental, porqué lo que en el plano físico puede representar un año, en el plano astral quizás es tan sólo un instante).

El tiempo que dure la estancia en dicho plano dependerá de la intensidad en que hemos vivido en nuestro mundo de deseos y emociones. Cuanta más intensidad, más tiempo pasaremos en dicho plano. Cuando los deseos de aquella alma se han saciado le llega la hora de (morir o) de abandonar su cuerpo astral, para seguir ascendiendo al plano superior.

De nuevo el proceso de recapitulación se produce de forma similar al realizado en los demás cuerpos, aunque ahora el átomo permanente que entra en actividad es el mental reteniendo la memoria de lo que ha vivió en este plano. De esta forma se va desprendiendo de cada uno de los cuerpos y de la consciencia que adquirió por medio de ellos. O sea que una vez ha accedido al plano mental ya no posee consciencia física ni astral. Al ascender al plano mental concreto ocurrirá algo similar hasta que le llegue el momento de abandonarlo después de haber recapitulado sus vivencias mentales y ser grabadas en el átomo permanente, para entrar posteriormente en el Devachan (el Cielo de los cristianos). Mientras permanece en el Devachan, el alma se ha liberado momentáneamente de la materia densa y por lo tanto del karma.

Según el estado de consciencia alcanzado su estancia en el Devachan será más o menos prolongada. Lo más seguro es que un discípulo consagrado al servicio de la humanidad, renunciará al Devachan o su estancia será muy corta, pues habiendo adquirido continuidad de consciencia en los planos internos, seguirá estando tan activo en el servicio como cuando poseía cuerpo físico.

Vemos pues que en el interior de los tres átomos permanentes fue almacenada la memoria de la totalidad de los estados de consciencia de aquella alma. Una vez realizado este proceso los átomos entran en un estado parecido a lo que sería la hibernación, siendo protegidos por el Ángel solar en espera de que los astros estén en la posición adecuada que señalaran, según el karma, el día y la hora en que aquella alma deba volver a encarnar. Cuando llegue el momento oportuno los átomos permanentes volverán a entrar en actividad, pero entonces el proceso se producirá a la inversa.

El Ángel solar atraerá a los Devas constructores del subplano mental al que pertenece la consciencia del alma que va a reencarnar a fin de que le construyan el cuerpo mental con la misma vibración que tenía en la vida anterior. Luego serán atraídos los Devas constructores del plano astral, los del plano etérico y finalmente los que construirán el cuerpo físico denso dentro del vientre de la madre valiéndose cada uno de ellos de la información que contienen los átomos permanentes.

Al empezar la construcción de los cuerpos los Devas aglutinan la energía necesaria alrededor de cada uno de los átomos permanentes, cuya vibración les proporcionará la información «o código genético» de la evolución alcanzada por aquel ser que ha de volver a encarnar.

Si no fuera por este código o memoria almacenada en los átomos permanentes la individualidad y toda la consciencia adquirida se perderían.

Una vez está construido el cuerpo físico, llega la hora de nacer. Los Devas constructores seguirán construyendo los cuerpos mientras la criatura va creciendo y recuperando sus tendencias pasadas, hasta que, llegados a los 21 años, más o menos (y según el estado evolutivo alcanzado) los chacras del cuerpo etérico habrán alcanzado la misma vibración que tenían en la vida anterior, o sea que habrán tenido que pasar 21 años hasta no haber podido recuperar la memoria y volver a ser exactamente igual con las mismas tendencias y valores. A partir de aquí cogemos el hilo allí donde lo dejamos para continuar evolucionando.

«Marta Parramon»

Extraido del Bolg: TeosofiaAmbraHarmonia